lunes, 15 de abril de 2013

Huascarito y sus amigos


Y ayer nuevamente se realizó otro evento cultural por la lectura, a través de diversas manifestaciones literarias y artísticas. Perdón, fueron dos días. El lugar: el parque zonal Huascar, en el distrito de Villa El Salvador. Lejísimo para mí, pero igual fui. El parque es enorme y con varios espacios de entretenimiento al aire libre. Estuve con mis historietas allí, junto a Juan Guichard, quien realiza collares, anillos, un trabajo de joyería y artesanía. Yonas Millares, quien llevó unos polos con diseños hechos a base de una técnica muy singular, también tenía unos fanzines con dibujos. Elsa De la Cruz, narradora oral y editora de El Otro Gato, con boletines escolares trabajados en materiales especiales. Germán Atoche, editor de El Gato Descalzo y escritor de dos libros "El hombre roto" y "Cupido en su laberinto". La Librería Paradiso, con una variedad de libros tremenda y junto a ellos su artista Igor, quien hizo un dibujo de Arguedas. También estaban los amigos de Lima Lee: Sheyla Rivera y Adriano Varona con su Bibliobici, fomentando la lectura entre los niños. Llegó también la cuenta-cuentos Gabriela Sanchez quien deleitó a los niñitos y a sus padres. Hubo una exposición de pintura y dibujo, donde encontré un trabajo de Jesús Cossío, entre otros muy buenos . Hubo concierto  con Terreno de Yacomego que hacían cumbia. Y hubo mas cosas solo que por estar en mi puesto no pude verlo. En cuanto al público, no me puedo quejar. Para muchos fue novedoso. Los niños se iban primero a los stikers por que estaban a color. Pero cuando hojeaban las historietas se impresionaban por las escenas. Hubo una joven familia: papá, mamá y el bebe en su coche. A la mamá le gustó Pururauca,  pero al papá Cazatrofeos, quizá como el primero era mas caro eligieron el segundo, ("pero, yo quiero pururaaauca" dijo la mamá). Al final se llevaron "Cazatrofeos", "Una colaboración" y les di su yapita: "la nueva". Y la otra cara de la moneda fue un niño emocionadísimo que vio las historietas y se fue corriendo donde su papá a traerlo para que le compre. Pero el papá solo sonreía, no dijo ni una palabra, nada. Le hablé de la historia y el niño le decía "si, esto a mi me gusta". Fue un poco triste ver al niño decepcionado seguir a su papá con las manos vacías. Vaya, para no terminar mal esta nota: el caso de otro niño que su papá le hizo leer toooda la número uno y al final se compró la 02 para leérla en su casa. No había visto  a un niño leer "en vivo" una historieta en quechua. Espero que la segunda que tiene mas acción le haya gustado (por que el papá parecía mas interesado, jajaja!).

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